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Nació en La Coruña el 21 de julio de 1886 y falleció en Locarno (Suiza), el 14 de diciembre de 1978.

Polígrafo, profesor, diplomático y político de renombre universal. De él ha dicho Emilio González: "Madariaga fue el español contemporáneo más conocido en los medios académicos y políticos de Europa, en los que era considerado como el exponente más alto del pensamiento liberal español".

Cursó en el Instituto da Guarda de La Coruña sus primeros años de bachillerato que terminó, al parecer, en el Instituto Cardenal Cisneros de Madrid.

Finalizado el Bachillerato, su familia lo envió, en 1900, a estudiar a París, donde ingresó en el Colegio Chaptal. En 1906 pasó el examen de entrada para extranjeros en la Escuela Politécnica, donde estuvo dos años y en 1908 ingresó en la Escuela de Ingenieros de Minas donde obtuvo el título en 1911.

En dicho año regresó a España y se incorporó a la Compañía de Ferrocarriles del Norte, donde trabajó como técnico en la explotación central en Madrid, alternando el ejercicio de la ingeniería con colaboraciones periodísticas y el frecuente contacto con ambientes intelectuales.

En 1916, decidió dar un nuevo cambio a sus actividades y se trasladó a Londres para encargarse de una sección del "The Times" sobre la guerra mundial. Sus excelentes crónicas de guerra pronto le acreditaron como un magnífico periodista. Al terminar la I Guerra Mundial y concluir, por consiguiente, su labor como corresponsal de la misma, bien pronto dio una nueva orientación a sus actividades profesionales e intelectuales: estudio de la literatura contemporánea.
 nada En 1921 y con motivo de la celebración en Barcelona de una conferencia de la Sociedad de Naciones, el Gobierno lo nombró agregado técnico a la Delegación española siendo éste su primer contacto con un ambiente en el que había de destacar como una de las figuras intelectuales más preeminentes. Ese mismo año ingresó en la Secretaría General de las Naciones, con sede en Ginebra, y durante seis años desempeñó la jefatura de la sección de Desarme, probablemente el cargo más difícil y de mayor responsabilidad de la Secretaría General. Cuando en 1927 decidió abandonar la Sociedad de Naciones, ya gozaba de un enorme prestigio internacional y había tenido relación con las más eminentes personalidades políticas y diplomáticas mundiales y sus opiniones y dictámenes eran objeto de singular estima. El propio año 1927, Madariaga decidió aceptar la cátedra de Lengua y Literatura española, que le fue ofrecida por la Universidad de Oxford, a pesar de no estar en posesión de la titulación correspondiente.
La proclamación de la II República Española, en 1931, le sorprendió en Méjico y Cuba, desarrollando un ciclo de conferencias. El Gobierno Provisional republicano, sin consultárselo, le designó Embajador en Washington, cargo que decidió aceptar. El propio año 1931 incluido por la Orga (Organización Republicana Gallega) en la lista electoral encabezada por Casares Quiroga, salió diputado para las Cortes Constituyentes, en las que fue nombrado 4º Vice-presidente. Y en 1932 fue designado Embajador en París, a fin de que pudiera ser representante de facto en la Sociedad de Naciones. Con ello se dio el caso insólido de que en la persona de Madariaga se reunían los cuatro cargos siguientes: Diputado, Vice-Presidente de las Cortes, Embajador en París y representante en la Sociedad de Naciones, por lo que decidió renunciar a los dos primeros para poder desempeñar eficazmente los dos últimos.

En 1934, fue nombrado Ministro en un Gobierno Lerroux en el cual llegó a desempeñar simultáneamente las carteras de Instrucción Pública y Justicia, ésta con carácter interino.

En 1935 fue nombrado como una especie de Embajador volante para cuatro países: Argentina, Uruguay, Perú y Chile, al objeto de hacerles entrega a sus Presidentes, de la máxima condecoración española.

El 18 de julio de 1936 le sorprendió veraneando en su Cigarral de Toledo y, con la ayuda del Ministro de Estado, don Augusto Barcia, logró salir de España a principios del mes de agosto, completamente desilusionado y entristecido.
 nada Tras su salida de España, Madariaga intentó por todos los medios conseguir inútilmente un acuerdo de paz en la guerra civil para lo cual puso en movimiento a sus amistades de todo el mundo, incluido el Ministro británico Mr. Eden. Ante la inutilidad de sus esfuerzos, decidió instalarse de nuevo en Oxford y dedicarse por entero a sus tareas literarias, manteniendo, en relación con España, un absoluto silencio hasta el final de la contienda.

Durante la II Guerra Mundial tuvo a su cargo dos importantes programas de radio: uno a través de la B.B.C. inglesa dirigido a los oyentes de Hispanoamérica y otro a través de la O.R.T. francesa, manteniendo su postura crítica de la dictadura de Franco.

En noviembre de 1946, publicó su famosa "Carta Abierta al General Franco" que terminaba con este consejo: "General márchese Vd. El Caudillo de un bando de la guerra civil no sirve para hacer la paz española".

En 1947, asistió al Congreso de los Partidos Liberales de Europa, celebrado en Oxford, en donde se creó la Internacional Liberal que le nombró Presidente.

En 1948 fue elegido Presidente de la Comisión de Cultura del Movimiento Europeo.

En 1949 vio como se hacía realidad uno de sus más anhelados proyectos: la creación, en Bruselas, del Colegio de Europa, centro de convivencia y estudios para todos los post-graduados europeos, cuya Presidencia le fue asignada.

En 1950 al constituirse en París el Congreso para la liberación de la Cultura, fue elegido Presidente de honor junto con otras figuras de talla internacional, como Croce, Maritain y Bertrand Rusell.

En 1951 y 1953 fue propuesto para los premios Nobel de la Paz y de Literatura.

En 1956 y 1957, recibió, en París y Brujas respectivamente, dos grandes homenajes europeos, patrocinados por importantes figuras del mundo político y cultural. En el propio año 1957, y como consecuencia de presiones ejercidas por  el Ministerio de Asuntos Exteriores Español, fueron suprimidas sus charlas en la Radiodifusión francesa.
 nada En 1960 fue nombrado miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas de París.

En junio de 1962 presidió el Congreso del Movimiento Europeo de Munich, que el régimen franquista calificó injustamente de contubernio. Los insultos a Madariaga alcanzaron niveles verdaderamente vergonzosos: un panfleto de la Falange madrileña llegó a calificar a Madariaga de "anciana alcahueta muy apta para jovencitas de figura quebrada". Y es que el calificativo de rojo, que se le aplicaba habitualmente a cualquier persona no identificada con el régimen franquista, no era posible adjudicárselo a un hombre como Madariaga, anticomunista notorio, enemigo mortal de la dictadura soviética.

En 1964 se le rindió homenaje en la Sorbona y en 1966 fue nombrado Doctor honoris causa por Oxford. Este mismo año y en ocasión de su 80 aniversario, el Colegio de Europa le tributó un homenaje con la publicación del "Líber amicorum", con textos de Albert Camus, Andrés Segovia, Burckhardt, Denis de Rougement, Sánchez Albornoz, doctor Trueta, Guillermo de la Torre, Marcel Bataillón, Jorge Guillen, Otto de Habsburgo, Victoria Kent, Jean Cassou, María Zambrano y Juan Marichal.

En 1967 le fue concedido el premio Goethe y en 1970 contrajo matrimonio, en segundas nupcias, con Emilia Szekely, de nacionalidad húngara, dama políglota y de gran cultura que, desde los años treinta, había colaborado con el escritor coruñés, fijando el matrimonio su residencia en Suiza, a partir de 1972.

En dicho año culminó el reconocimiento de Madariaga como una de las personalidades de todos los tiempos que más han contribuido al pensamiento y la unidad del continente europeo, con la concesión del premio Carlomagno que le fue otorgado en la ciudad de Aquisgrán.

Fallecido el general Franco, Madariaga regresó a España, de su largo exilio, visitando primero Zaragoza, Barcelona y Madrid, donde fue recibido por el Rey Juan Carlos. Pronunció su discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua, Entidad que había tenido la suprema elegancia de mantener vacías las sillas de los miembros electos, pero exiliados, a pesar de las presiones gubernamentales. Julián Marías pronunció el discurso de recepción, terminando con una frase sumamente significativa: "Ahora la Academia ya está de verdad entera".

En el propio 1976, en el mes de julio, Madariaga llegó con su esposa a Labacolla, invitado por la Fundación Barrié de la Maza, a pasar un mes en La Toja. El Instituto "José Cornide", organizó una gran exposición con los libros, manuscritos, documentos y recuerdos personales del gran escritor cedidos por el mismo al Instituto. El Ayuntamiento, por su parte, celebró una sesión solemne como homenaje a don Salvador, fue colocada una placa en su casa natal y se dio su nombre a una moderna Avenida y al Instituto Masculino de Segunda Enseñanza.
 nada Desde Locarno (Suiza) a donde regresó tras su breve estancia en España, Madariaga siguió en constante comunicación con sus amigos y admiradores españoles.

El 14 de diciembre de 1978 se produjo su muerte repentina en la expresada ciudad suiza. Poco antes de su muerte, el 23 de julio del citado año, el entonces Ministro de Educación y Ciencia, Iñigo Cavero se había trasladado a Locarno para imponerle la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, que el Rey D. Juan Carlos le había concedido.

El 8 de diciembre de 1979 eí Rey de España entregó al Presidente de la Asamblea Europea, el busto de don Salvador que, desde entonces, luce en el Palacio de aquélla junto a los de Churchill, Adenauer, De Gasperi y Schumann.

En 1986 el Ayuntamiento coruñés acordó celebrar una serie de actos, como homenaje a Madariaga, con motivo de celebrarse el primer centenario de su nacimiento. El programa incluyó diversas conferencias, una exposición en el Kiosko Alfonso, la entrega solemne de la Medalla de Oro de la ciudad, a título postumo, un concierto extraordinario de la Orquesta de Cámara bajo la dirección de Rogelio Groba y la edición de un libro catálogo en el que el homenajeado es analizado por 65 destacados especialistas en la política, la literatura, la historia, la novela y el periodismo.

En 1987 y por iniciativa de la Fundación Libertad y Progreso, nació la Escueta de Pensamiento Político Salvador de Madariaga, que inició su andadura el 23 de junio del citado año en el mareo incomparable del Pazo de Mariñán, con intervención de los historiadores Javier Tusell y Francisco Quintana.

El fuerte sentido europeista de Madariaga, lo puso de manifiesto el Jurado del Premio Carlomagno cuando, al concederle tan preciado galardón, lo comparó con personajes como Churchill, Spaak, Shumann, de Gasperi, Adenauer, Monet y otros. Según Madariaga el espíritu europeo es obra de dos grandes personajes: Sócrates que enseñó a Europa el respeto a la libertad y Jesuscristo el respeto a la persona humana.

Cuando comenzó la II Guerra Mundial, una auténtica guerra civil entre europeos, en opinión de Madariaga, éste volcó su palabra y su pluma a favor de quienes luchaban por la libertad frente a cualquier clase de dictadura. Su personalidad como político europeo creció vertiginosamente. Y cuando las armas callaron, Madariaga apareció como uno de los europeístas más conocidos y destacados ante unos pueblos destrozados por la guerra y convencidos de la imperiosa necesidad de que Europa se convirtiera en una nación de naciones democráticas cuya unión política y económica (Estados Unidos de Europa) imposibilite nuevas guerras entre europeos.
 nada A pesar de haber permanecido durante toda su vida alejado de Galicia y de La Coruña, don Salvador siempre se ha sentido muy vinculado a ambas. En un relato que ha hecho de su niñez, cuenta cómo su padre le enseñaba a él y a sus hermanos a conocer y a amar a Galicia, leyéndoles con sencillez y emoción poemas de Rosalía.

En cierta ocasión le dijo a un periodista que le entrevistaba: "Los primeros doce años de mi vida fueron definitivos, en cuanto estamparon Galicia en mi ser. No me di cuenta de ello hasta el año 1928, cumplidos los cuarenta y cuatro de edad. Visitaba yo el Museo de la Sociedad Hispánica de América en Nueva York e iba recorriendo los salones y contemplando los cuadros en que Sorolla pinta las regiones españolas. Al llegar al de Galicia sentí, de repente, un golpe en la boca del estómago".

He aquí otras afirmaciones hechas por don Salvador en relación con su sentir gallego: "Soy gallego y por lo tanto universal"; "El gallego, los gallegos, tenemos sobre los demás españoles una cierta superioridad que nos da la situación marítima y sobre lodo occidental: la capacidad de paciencia, de construcción y de ensueño" y "Por mis raices soy celta, por mis orígenes español y por mi vocación europeo".
Una clara muestra del sincero y verdadero cariño que don Salvador guardaba por La Coruña, nos la ofrece el importantísimo donativo de la mayor parte de su obra que le hizo, en vida, al Instituto José Cornide de Estudios coruñeses.

Su gran curiosidad intelectual le llevó a cultivar los más diversos géneros literarios: ensayo, periodismo, poesía, novela, teatro e historia.

La labor literaria trilingüe de Madariaga comprende más de doscientos títulos. Sus dos obras fundamentales son "Ingleses, franceses y españoles" (1929) y "España"(1930). "Ingleses, franceses y españoles" es un excelente estudio de psicología comparada que obtuvo el premio político de 10.000 francos donados por "I. Europe Nouvelle". Se considera su obra maestra y es la más divulgada.

"España" es un ensayo de historia contemporánea a partir del siglo XLX que alcanzó trece ediciones en castellano y otras muchas en muy diversos países. Las ediciones posteriores a 1939 incluyen también la historia de nuestra guerra civil. Fue durante muchos años la primera de su clase.

El ensayo fue el género literario preferido por Madariaga. Fueron sus principales obras en este campo: "Ensayos anglo-españoles" (1922); "Semblanzas literarias contemporáneas" (1923); "Arceval y los ingleses" (1925); "Guía del lector del Quijote" (1926); "Ingleses, Franceses y Españoles" (1929); "El Hamlet de Shakespeare" (1949); "Bosquejo de Europa" (1951); "Presente y porvenir de Hispanoamérica" (1959); "Retrato de un hombre de pie" (1964); "Mujeres españolas" (1972) y "Dios y los españoles" (1975). De entre todas destaca "Ingleses, franceses y españoles" a la que ya me he referido anteriormente.
 nada Como periodista, Salvador de Madariaga, colaboró con los periódicos más importantes de su época tanto nacionales como extranjeros. Entre los primeros La Voz, La Libertad, El Imparcial, El Sol, Ahora, La Vanguardia y el A.B.C. Entre los segundos The Times, de Londres, La Nación, de Buenos Aires, el Diario de la Marina, de La Habana, etc. En este aspecto su trabajo periodístico más importante quizás haya sido la colección de artículos que escribió en la Revista Ibérica de Nueva York fundada y dirigida por la diputada española en el exilio, Victoria Kent.

De su poesía, ha dicho Dámaso Alonso, que tenía no igual sino superior categoría a la de su prosa. De sus volúmenes poéticos merecen destacarse "La Fuente Serena" y "La que huele a tomillo y romero".
En el área histórica, además de su ya citado libro España, merece especial mención el magnífico estudio que hizo del Imperio español a través de su obra magna: el descubrimiento y colonización del Nuevo Mundo. Para dar más vida a su visión de la historia de España en América, utilizó, en principio, la biografía, pues en ella podía emplear mejor que en el simple relato sus condiciones de novelista, dramaturgo y poeta. Dedicó a este tema cinco magníficos libros: "Cristóbal Colón" (1940); "Hernán Cortés" (1941); "Bolívar" (1941); "Auge del Imperio español" (1947) y "Ocaso del Imperio Español" (1948). Estas cinco obras son una valiosa aportación al conocimiento de uno de los períodos más significativos de la Historia de España y más enturbiado por la crítica extranjera.

En la novela, de gran calidad literaria, podría citarse como su mejor obra "La jirafa sagrada", publicada en 1925, que es una dura crítica de la sociedad inglesa de la época.

Y por último, en el campo teatral, su producción apenas fúe representada, tal vez porque el excesivo número de personajes que tomaban parte en sus dramas hacían muy difícil su escenificación. La más importante de sus obras teatrales, ésta sí representada, fue posiblemente "La Don Juana o seis Don Juanes y una dama", en la que Madariaga estudia los diversos tipos de Don Juán, el de Tirso de Molina, el de Moliere, el de Mozart y el de Zorrilla.

Termino esta ya muy extensa biografía, haciendo referencia a una actuación muy singular de Madariaga, especialmente representativa de su manera de ser, que tuve el placer de oírsela contar a Augusto Assía en una interesantísima conferencia que pronunció en el mes de noviembre de 1986, en la sala de conferencias de la Caja de Ahorros.
 nada Retrato de Madariaga por Daniel Vázquez Díaz (1936)Comentó Assía que allá por el año 1943, en plena guerra mundial, acompañó a Madariaga en una gira como conferenciante que éste realizó en automóvil por el norte de Inglaterra. Estuvieron en Manchester, Birminghan, Glasgow, Edinburgo, etc. En sus conferencias don Salvador, exponía, por primera vez, su tesis sobre la colonización española en América. Ante un público muy hostil con España sostenía la superioridad del espíritu y la actividad colonial española frente a la inglesa. Hablaba con gran valor y rigor sobre Colón, Hernán Cortés y Bolívar que luego formarían su famosa trilogía. Y esta defensa tan españolísima la hacía cuando en España sólo se hablaba de él para vituperarlo, cuando se habían sacado a subasta sus bienes, cuando se le negaba su derecho a pasaporte.

¡Tal era la categoría intelectual y moral de este coruñés ilustre!












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